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La IA no va a matar el SEO (al menos de momento)

El SEO parece tener más vidas que un gato.

Llevamos años leyendo titulares que anuncian su muerte: que las nuevas tendencias acabarán con Google, que las redes sociales sustituirán a los buscadores, que la inteligencia artificial cambiará completamente la forma en la que los usuarios buscan información…

Y, aun así, aquí seguimos.

No sé si es por desconocimiento o porque este tipo de titulares ayudan a algunos a posicionarse como visionarios, pero la realidad es que parece que constantemente necesitemos “matar” algo para justificar la siguiente gran novedad del sector digital.

Pero si algo nos ha enseñado la evolución de internet —y de la tecnología en general— es que las cosas rara vez desaparecen de golpe.

La televisión no mató a la radio.
El streaming no acabó con el cine.
Y la inteligencia artificial no va a hacer desaparecer los buscadores de un día para otro.

Todas estas novedades llegan, evolucionan y, poco a poco, se integran en nuestro día a día. Algunas cambian hábitos, otras transforman procesos y muchas terminan coexistiendo entre sí.

Y esto requiere tiempo

Podemos hablar de muchas tendencias dentro del sector turístico y hotelero, algunas con más impacto potencial que otras. Es evidente que la inteligencia artificial está empezando a modificar ciertos comportamientos de los usuarios y la forma en la que consumimos información.

Pero también es importante mantener algo de perspectiva.

Porque, a día de hoy, los buscadores —y especialmente Google, tanto en tráfico orgánico como de pago— siguen siendo la principal fuente de tráfico para la mayoría de páginas web de hoteles y agencias de viajes.

Por detrás encontramos el tráfico directo, redes sociales, newsletters y otros canales que puedan complementar la estrategia digital. Pero el peso de los buscadores continúa siendo enorme.

Y aquí es donde quería llegar.

Más allá del ruido que está generando la inteligencia artificial, el tráfico procedente de herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude o similares sigue representando un porcentaje mínimo dentro del volumen global de tráfico de una web. En muchos casos, apenas hablamos de un 1 %, y eso siendo optimistas.

Sí, cada vez más usuarios empiezan a experimentar con este tipo de herramientas. Y sí, seguramente en los próximos años veremos cómo ganan relevancia dentro del proceso de búsqueda y decisión.

Pero todavía estamos muy lejos de un escenario donde sustituyan de forma masiva el comportamiento actual de los usuarios.

Además, hay otro problema importante: todavía no tenemos una forma realmente sólida de medir todo este ecosistema.

Podemos analizar algunas referencias de tráfico, estudiar ciertas consultas o utilizar herramientas que nos ayudan a entender cómo aparecen nuestras marcas dentro de las respuestas generadas por IA, pero la información sigue siendo muy limitada.

Por eso creo que es importante mantener la calma y no dejarnos llevar por el ruido del momento.

Durante años, muchos hoteles trabajaron el SEO, generaron contenidos útiles y apostaron por blogs que ayudaban a mejorar la visibilidad de la marca y conectar con los usuarios.

Sin embargo, poco a poco, gran parte de estos contenidos fueron desapareciendo en favor de redes sociales y plataformas externas.

Y ahora, curiosamente, volvemos a hablar de la importancia de generar contenido de calidad para tener visibilidad en las inteligencias artificiales.

Porque la IA necesita contenido.
Necesita fuentes.
Necesita información sobre la que construir sus respuestas.

Y si nuestros activos digitales están vacíos, será muy difícil tener relevancia en este nuevo entorno.

Por eso, más que obsesionarnos con cada nueva moda, quizá sea momento de recuperar algunas bases que nunca debimos abandonar:

  • generar contenidos útiles
  • trabajar páginas de aterrizaje bien estructuradas
  • recuperar el valor del blog
  • cuidar la reputación digital
  • construir una estrategia sólida y coherente

Y, sobre todo, trabajar todos los canales de forma coordinada y planificada.

Porque cuando existe una estrategia bien definida, adaptarse a nuevas plataformas o tecnologías resulta mucho más sencillo.

Si estamos haciendo bien las cosas hoy, probablemente también estaremos preparados para Gemini, ChatGPT, Claude o cualquier otra herramienta que llegue mañana.

Pero para eso hace falta algo que muchas veces olvidamos en el sector digital: paciencia.

Porque las estrategias improvisadas, las acciones sin planificación y la obsesión constante por perseguir la última tendencia rara vez funcionan.

Y lo peor no es solo el dinero que se pierde.

Lo peor es que muchas veces acaban desgastando las ganas de innovar de las propias empresas.

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